miércoles, 8 de septiembre de 2010
2.0
La política ha encontrado en Internet -hace un tiempo- un aliado para la promoción de sus actividades. Creo que aún no puede verla (o no la piensa, o la piensa mal) estratégicamente. O bien es parte de una estrategia, pero como simple herramienta de difusión. Quizás las visitas a los barrios y las actividades en clubes y museos puedan realizarse de forma "virtual". Hasta ahora -paseando por la web-, me he encontrado con buenas intenciones, pero en ningún caso con un espacio intercativo. No existe un ida y vuelta. No veo más que la voluntad del político por hacerse de aquello que el ciudadano opina, para luego analizar puertas adentro a través de cuadritos de doble entrada, cuál es la mejor manera de "prometer". Y si es aún más osado, ver si puede solucionar los problemas. En ello estoy de acuerdo con el artículo de Constanza Mazzina, publicado en Perfil: el político se contenta con "estar" en la web. Por supuesto que es un artículo muy discutible y ese es el motivo por el que está aquí. No comparto su forma de ver a los "candidatos digitales" y los partidos políticos, principalemente porque creo allí está el gérmen de los portales con la carita feliz de los candidatos vendiendonos toda la acelga que pueda ser vendida vía internet. Creo que es preciso pensar por qué el político quiere "estar en la web", sin importarle un rábano que hará luego, cuando se convierta en una estrella para sus seguidores.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Para acompañar la lluvia y el mate
¿Por qué utilizamos las mismas formas de referirnos a las cosas que aquellos con los que no estamos de acuerdo?
¿Por qué haciendo eso nos olvidamos que lo importante está en las cosas que realmente son necesarias? ¿Acaso hablar del monopolio público o estatal nos dice algo sobre cómo hacer para que no sean posibles?
¿Por qué ser independiente es algo bueno o malo, según la vereda en la que estemos parados?
¿Por qué caemos una y otra vez en la misma trampa: discutir cuestiones generales que pocos entienden? ¿Será que de esa forma las necesidades de los ciudadanos siguen sin atenderse y nadie tiene elementos para atacarnos?
¿Por qué haciendo eso nos olvidamos que lo importante está en las cosas que realmente son necesarias? ¿Acaso hablar del monopolio público o estatal nos dice algo sobre cómo hacer para que no sean posibles?
¿Por qué ser independiente es algo bueno o malo, según la vereda en la que estemos parados?
¿Por qué caemos una y otra vez en la misma trampa: discutir cuestiones generales que pocos entienden? ¿Será que de esa forma las necesidades de los ciudadanos siguen sin atenderse y nadie tiene elementos para atacarnos?
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